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BODEGON TIPICO |
ENSAYO POETICO DESDE EL CORAZON DE LOS MONEGROS Cuando
todavía volaban los burros con sus
majestuosas figuras surcando los cielos, el creador puso su dedo sobre
estas inigualables tierras: ricos vergeles de pedruscos y zaborros daban
cobijo a sus pleistocénicos habitantes. Frondosos
bosques de donde nacían inmensos porros y octalidones
que aliviaban las horribles jaquecas producidas por un sol de justicia y que
en muchos casos podían hasta hacer reventar las cabezas deformes de
sus víctimas. Monegros: tierra de hombres
inmortales y gestas grandiosas. Monegros: nobleza
baturra y pasada gorda. Y
sus hijos, rudos pobladores curtidos por el cierzo y el azadón, cavando y
cavando sobre la tierra incluso en medio de insufribles cólicos nefríticos y
piedras en los riñones. Y es que siempre fueron una raza de hombres de los
que ya no quedan.Cuentan las leyendas que cuando el Creador hizo el
hombre de los Monegros, no lo hizo con barro, sino
con fiemo de la estercolera y que el alma no les
fue dada mediante soplo de vida sino mediante pedo del culo. Monegros: tierra de salitre y rebuzno, de bajada y montesblancos. Monegros: tierra
de lagarto y lagartija, tierra mamadora de vino rancio que succiona el
lobulillo y el polluelo. Y
cuando el dios de la lluvia pone el dedo en la llaga, derramando las cuatro
gotas del año, el hombre de los monegros, se viste
de fiesta. Las mujeres adornan sus cabezas con sensuales rulos y los hombres
defecan en la plaza en señal de fertilidad. Que gozo ver al niño monegrí corretear entre los pedregales mientras suena la
música, ese folklore tan especial del monegro, el
cadencioso golpe de la longaniza percutiendo la madera, el melodioso arrullo
del rodezno que se eleva al cielo en señal de agradecimiento, el baile monegrí, una patada aquí y otra allá, sin orden ni
concierto, sonidos todos ellos quejumbrosos y discordantes, en busca de la
lluvia que nunca llega salvo en forma de pedregada, como una señal del
altísimo que premia a sus hijos aplastándoles las uvas. Monegros, tierra de polvo y polvorón, gracioso artificio de nuestro señor que no pensó en nada cuando lo creó el séptimo día mientras se rascaba los cojones. |
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RESTOS DE PEZ TOCINO (Museo de las ciencias - Sariñena) |
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TIPICA ESCENA MONEGRI |
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El instinto de superbebencia. BASTA YA