ALGUNAS CONSIDERACIONES
SOBRE
EL PREMAÑO
PROTOMAGNUS
IBERICO (VULGO "PREMAÑO")
VARIAS
INCOGNITAS, LUZ Y OSCURIDAD
CONCEPTO
DE ACUMULACION.
POR CHOSE CHAVIN
Ante todo debo aclarar que mi acercamiento al
estudio de las varias culturas mañas y auún del supermaño ha tenido siempre como objetivo dilucidar entre
sus manifestaciones, la existencia de un precursor difícilmente abarcable por
la aparente falta de testimonios pero no del todo desconocido para aquellos que
lo sitúan en el tronco de sus ascendientes.
Conocidos son de todos los trabajos de Micheliano sobre el "indio monegro"
y el "hombre de Obón", e imprescindible y
definitiva su aclaración sobre el eslabón perdido, más conocido como teoría del
doble chip, elevada por él a la categoría de irrefutable. Permítanme
recordársela brevemente: una actitud y una palabra prenden la llama de la nueva
era, la mano levantada a la altura de los hombros con la palma hacia afuera
mientras se pronuncia: basta.
Pues bien, estoy en condiciones de afirmar
que esta actitud no sólo marca el principio de las variedades culturales
señaladas y aún las hoy existentes, sino que sitúa la
extinción de una agónica raza de precursores objeto de este estudio: el protomagnus ibérico más conocido como premaño.
La falta de continencia del premaño y la acumulación
de excedentes tanto por producción propia como por el retroceso de población,
precipita la extinción de esta pieza fundamental para la comprensión de una
identidad harta de vino pero superviviente.
Dos pistas me han servido de guía en esta
abstrusa inquisición: una un ramillete de inutilidades que permanecen vivas y a
menudo ritualizadas entre los vivientes actuales;
otra las numerosas muestras recogidas a lo largo y ancho de estas tierras,
muestras cuya aparente intencionalidad las ha mantenido impermeables en cuanto
a su significado o utilidad aparente.
El cuchillo ritual de Aguarón,
la tablilla incompleta con la cruz de San Andrés recogida en las inmediaciones
de Villanueva de Huerva, el chadadote de Belchite y
sus moluscarios que comparten fama con los de Frías
de Albarracín y aun algunos de la provincia de Guadalajara, la triple incisión
del canto de Chiprana nada tienen que ver con la
intencionalidad que hasta ahora se les ha atribuído.
Antes bien mantengo en contra del profesor Candasnos,
que es la falta de intencionalidad la que define a tales objetos, lo que les da
verdadera dimensión de un precursor que aún no puede decir basta.
1. LAS FIESTAS DE LOS PUEBLOS
"No hay mejor vino que el de mi
pueblo" He aquí una frase sin intencionalidad profusamente repetida aquí y
allá, ritualización y resto inefable de un espíritu
alimentado por una única vivencia: el vino de su pueblo. El mineral del suelo
que por medio de la humedad se transforma en fluído
primordial. El segundo chip lo ha desplazado al campo de la identidad y la
autodeterminación pero aun dentro de este espúreo
campo ideológico pervive con su función irracional sin más intención que beber
sin medida lo que del cielo cae, o lo que los ríos traen al suelo de los
antepasados. Los avances sanitarios permiten restablecer el correcto
funcionamiento del segundo bit en aquellos que al entregarse al furor de la bolinga, se asoman al límite de la extinción.
Rasgo característico de los actuales núcleos
poblacionales es la existencia de pavimento lo que en apariencia favorece
desplazamientos y evita accidentes mortales inútiles, pero no es menos cierto
que allí donde se acaba el pavimento abundan con profusión las piedras de todos
los tamaños y formas. Bien conocido de todos es su uso en tiempos históricos:
artefactos como la honda, el tirachinas o las manos desnudas las ha convertido
en armas ofensivas, lo que origina posteriormente la reacción de corrección
cultural que se evidencia en la pavimentación y/o alejamiento de los objetos
letales de la actividad humana.
La reminiscencia desintencionada
se evidencia en la primera fase del ritual. El maño moderno toma la piedra, la
sopesa, absorve la energía gravitatoria a la vez que
cede su calor a la fría superficie mineral. Posteriormente, bajo la influencia
del segundo bit argumenta: basta ya, dejémonos de mandangas y busquemos una
cabeza, un cuerpo, un ser indefenso donde arrojarlo. Se ve, en definitiva
obligado a darle una intencionalidad. El protomaño no
llega a subir el siguiente peldaño, simplemente la arroja de sí, una vez
agotada su presunta significación y toma otra. El protomaño,
en el deambular por su pueblo y alrededores ora se agacha y toma una piedra,
ora la arroja de sí, no se cuida de donde cae ni cual coje,
en una actividad regocijante y compulsiva que ha hecho de la faz de la tierra
una alfombra de guijarros.
Y por fin, follar sin medida, ¿quién diría
que no se relaciona directamente con morir sin medida? En las fiestas de mi
pueblo se percibe casi de inmediato a las libaciones y previo a las
lapidaciones, una relajación del bajo vientre que no reconoce madre, hermana o
cuñada; un breve vistazo morfológico sobre esta última palabra la evidencia
como una expresión acrisolada del deseo sexual.
La muerte por exceso forma parte de las
vivencias habituales del premaño. Follar, por tanto,
se revelaba como una actividad urgente y necesaria dicho de una manera que
satisfaga nuestra tendencia intencional pero que estaba ausente en la manera
del follar del premaño.
2. TRABAJAR PARA VIVIR
Esta extraña actividad tan popular en
nuestros días no se podría entender sin el substrato premaño.
De hecho lo inexplicable de esta frenética actividad describe con exactitud la
sicología de tan ilustres antepasados.
Para este capítulo se requiere la complicidad
del lector. Una breve reflexión sobre su actividad diaria bastaría para
situarse: al llegar a una absoluta falta de sentido no sería necesario que
profundice; el objeto de este estudio no es una restauración arcaizante, sino
una mera reconstrucción.
3. EL LATIDO DEL CORAZON
En cierta ocasión, cenando en compañía del
profesor Mata cayó en nuestras manos un fonendoscopio. Inmediatamente y presos
del sentido de utilidad, nos entregamos a escuchar nuestras propias
palpitaciones. Cuando le llegó el turno al profesor, se introdujo los tubos en
las orejas y la boquilla por debajo de su camisa buscando su corazón. Al cabo
de unos segundos una amplia sonrisa se dibujaba en su rostro. El motivo: no oía
nada. Estaba haciendo un uso inútil de aquel aparato que se revelaba
inservible. Reminiscencia irrefutable del hombre protomáñico.